N2

N2
Llueve Raro.

domingo, 17 de marzo de 2013

El mar de Sofía. Grabaciones dentro de botellas lanzadas al cielo.







Sofie Fatale dice (20:34):
ella lo ve
Sofie Fatale dice (20:34):
están por tomar un tren que los aleje
Sofie Fatale dice (20:34):
que los acerque
Sofie Fatale dice (20:34):
lo ve
Sofie Fatale dice (20:34):
ahora tan cerca
Nº2 dice (20:34):
te sigo
Sofie Fatale dice (20:34):
y recuerda
Sofie Fatale dice (20:34):
cuando la imposibilidad de su cercanía
Sofie Fatale dice (20:34):
la acercaba, impulsaba
Sofie Fatale dice (20:34):
lanzaba hacia cualquiera que estuviera cerca
Sofie Fatale dice (20:35):
recuerda el vacio que sentia
Sofie Fatale dice (20:35):
que solo él podia suplir
Sofie Fatale dice (20:35):
ahora él era el vacio
Sofie Fatale dice (20:35):
y se pregunta
Sofie Fatale dice (20:35):
quién de los dos es el que está vacio








Si el atardecer tiene sonido, lo vamos a escuchar juntos.
(Gente de fondo, el mar, siempre parecen niños, se escuchan envoltorios, el atardecer toma carácter humano)

¿Oís la espuma? Ahí viene.

Las grabaciones las escuchaba una y otra vez, eran música para cabeza.


El mar de Sofía
Grabaciones dentro de botellas lanzadas al cielo.  


Playa jardín
Veinte minutos de mar.


Espérame que llegue a la playa, esta bravo el mar así que metí las piernas nada más, ¿Cuándo uno va al mar y no se mete, es que se está volviendo viejo, así que antes de irme me voy a meter aunque sea por el honor, está muy fuerte el sol, son las cinco y media y pega, la playa está bastante llena, mucha sombrillita de colores, mucha teta, mucha teta, topless, mucho culo, mucho gorda, mucho gordo, mucha zunga también ¿cómo se dirá acá? Allá hay dos amigos, uno con zunga roja orgulloso de su bulto y el otro con malla bermuda varios centímetros debajo de la rodilla. Aja, un viejo que acaba de pasar y se acomodó el paquete al lado mío, que culiado, una impunidad con la que se tocan los varones. Un bañero cerca cosa que siempre inspira y este inspira, ¿sabés lo que hay? muchos gays con amigas,  eso hay, el bañero, a ver, debe estar a diez metros, bandera amarilla hay y ahora está por largar la roja, no hay muchas olas pero son fuertes, bien fuertes en la orilla, el bañero tiene una malla roja que dice s.o.s. en el culo que no sé como interpretar, una musculosa roja también, lentes, una botella de agua en la mano, está paradito apoyado en él palo. Hay un señor que está bastante bueno en unas columnas de sonido, por qué mañana es el día de San Juan que es un día en que todos bajan a la playa y hacen rituales, tiran flores al mar, tiran velas, hacen asados en las playas, hay recitales y todos se meten al mar a medianoche.
-          adiós   
-          adiós
El bañero. Muy bien. Yo como nueces y aros de arroz. Ahí recibió una llamada el bañero voy a ver que pasa. Me voy a poner a terminar el capitulo dos, a ver, mientras leo te dejo con el mar.
(Silencio de diez minutos, el mar de fondo, un dialogo a lo lejos, niños jugando)

Ya termino de comer, al lado hay unas francesas, más allá unos alemanes y unos ingleses, y más allá hay una gorda, en bolas, ¡qué tetas grandes, Dios! Yo cuando veo mujeres así me siento una pelotuda que me quejo cuando tengo un rollo, he llegado a la conclusión de que no importa lo flaca formada y  “que se io” que uno sea, estamos diseñados por este sistema de mierda a estar insatisfechos con nosotros mismos. Hablando con mis amigas, hablamos de, ¿Y a vos qué es lo que no te gusta de vos? Mi culo, ah, ¿y qué es lo más le gusta a tu novio? Mi culo. No coincide. Lo que a nosotras no nos gusta a ustedes les fascina, que bueno. Me voy a poner un poco de bronceador, esta fuerte.

Los ruidos de cierres en la cartera, y la grabación finaliza con esa melodía tan femenina.  









Mar iván es el nombre del archivo, son tres minutos exactos de mar, sin voces, a los tres y veinte empieza a susurrar ella, sobre el mar una melodía suave, el mar va creciendo en ese rugido.
Trato de descifrar que canta,


Es la una de la mañana, acabamos de cerrar Freddino, hoy estuve en el puerto, estoy esperando a que me venga a buscar mi padre, estoy leyendo Revista Diccionario, la 4, que me la mando un amigo. Me encanta la revista Diccionario. Y quería grabarte las cosas que me pasan cuando estoy leyendo en un banco a la una de la mañana. Un jueves, pasan los camiones del Restaurant chino, que yo no sé si habrán salido, que son muy graciosos, ¡graciosos!, sonó muy feo lo de gracioso, pero el otro día escuche como uno estornudaba en chino, ireproducible, pero hay que ver si tenemos suerte, el ruido de las vajillas que escuchás es que están cerrando el bar de enfrente, la heladería que está en el centro de la plaza, y los mozos en su avidez por huir, no son sutiles, no ahorran en ruidos.
Esas son chicas de unos veinte y pico de algún lugar de Europa, como dice mi amiga la negra, “de alguno de esos países nuevos”.
Ruido a ojotas, ruido a verano, una pareja de rusos que pelean, esos gritos que escuchas son unos adolescentes que se juntan todas las noches en la esquina, están al pedo como están de vacaciones.
Hace un ratito me enteré que lo condenaron a  cadena perpetua a Menéndez, estaba atendiendo y tenía el móvil en el bolsillo, y me llegó un mensaje de mi madre, que vos sabés lo que nos pasa, que a veces llegan y a veces no llegan los mensajes, y fue, la sensación fue fea, por qué no tenía con quién compartirlo, nadie iba a entender la magnitud, así que me metí al baño un rato, y pensé que abrazaba a cada uno de mis amigos, mi madre, a las personas que les puede importar eso, me sentí un ratito allá, te escribí un mensaje y volví a trabajar,
Me entraron unas ganas increíbles de estar allá, saltando, gritando como en las marchas, transpirando, formando parte de esos rituales que sólo nosotros entendemos, y disfrutamos, pero no me sentí mal por no estar allá, no, por qué cuando fui en marzo yo llegue el 13 de marzo, llegué justo para la marcha, es tan importante para mi poder estar ahí. Tener la posibilidad de estar, y me parece que, bueno, hablo por mi, a la parte de la sociedad que nos preocupa pero no estamos relacionados directamente, no tenemos un familiar desaparecido, nada, a mi me costo encontrar una postura donde sentirme cómoda y no sentirme, de meterme en territorio ajeno, ni artificial ¿no? Ni sintiéndome artificial, como que esta lucha no es mía ni vengo a formar parte, mi militancia pasó mucho más por la fotografía social, por escribir una que otra cosa, pero me están dando ganas de hacer algo un poco más en serio, pero ya estoy encontrando, me estoy delimitando mis deseos, quiero organizarme un poquito más.
Estoy pasando unos días medios complicados acá, tal vez por lo de mi viejo, estoy entendiendo que la relación con mi papa va a ser así. Pero lo importante es que deje de sentirme culpable por no sentirme bien acá, y por no ser feliz acá, me sentía mal por eso, sentía como que no estaba aprovechando, que me estaba pasando el tren por al lado, hace ochos meses que estoy acá Iván, ocho meses es mucho tiempo.
Hay sacan la basura del bar, yo sé que preferís el sonido del mar, pero prefiero compartirte mis idas al mar, las veces que he ido al mar grabe algo para vos, tengo muchas ganas de leer el capítulo tres de tu novela, tengo ganas que me cuentes que estás contento, que volvieron las voces que te dictan. No te puedo regalar el sonido del mar en estos días, pero te puedo regalar el sonido del verano. Y con toda la gente que habla otros idiomas que pasa por acá, a lo mejor podes sentir un poquito de…, de que estás en otro sitio, a mí me pasa que, cosas que allá son muy exóticas, acá son parte de mi cotidianeidad, escuchar tres idiomas distintos a toda hora,  pero tiene una ventaja, entiendo cada uno de los sabores de helado en el idioma que sea.

(Murmullos de tres minutos, ella observa, espero ansioso que me cuente lo que está viendo, sé que mira, estoy seguro de eso, las mesas se corren, hay muchos gritos, sus ojos deben estar llenos de personas, algunos autos la atraviesan, es hermosa relatando, a veces tose despacio y me demuestra que esta allí, bosteza, fue un día largo de trabajo y espera, el silencio no llega a ese lugar. Una grabación de veinte minutos, llena de detalles nostálgicos. El sonido se vuelve un grillo de grito uniforme, la ansiedad de palabras me empieza a alterar, la escucho moverse detrás, despliega papeles, la siento cerca, como si manipulara el micrófono y lastimara mis oídos. Un auto parece llegar, unas puertas se abren, se cansó de hablar, las voces no, ahora se ríe).
Estoy sentada debajo de un árbol, de una palmera enorme, que me regala unas hojitas, humm, no sé que son, es como si fuera una resaca de algo, (bosteza) tengo hambre.
Sí, A ver en que los puedo ayudar, está subiendo por aquí, ahí muy cerca, pregunten en la esquina aquella. Humm, andan con unos tacos, yo no sé como aguantan, viajar así todo de taco.
Ahí viene mi padre-






















No hay comentarios:

Publicar un comentario

Dicen que dicen