N2

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Llueve Raro.

sábado, 23 de marzo de 2013

Gey Vicious


Justo dijo la Tingy, el Indio agarró el billete violeta y fue por el enésimo porrón, en la barra no hay ángeles, no hay alas, pero si el elixir del paraíso. Cuando vuelve habla, manifiesta, mientras se enjuaga la boca con un millón de caravanas. 
“No quiero nada, si, me pasa que, no entiendo bien muchas cosas, pero… ¿De que te quejas, si te la pasas en el auto de tu papi escuchando reggeton a todo volumen por las calles de Nueva Córdoba? Y la pasas hablando a los gritos de lo macho que sos, contándotela, de cosas que le haces a tu novia, y no le tocaste un pelo, por eso te dejó como un perro. Te la pasas tomando merca mala que compras a los naranjitas del ojo, o a los trolos del abasto, mas cortada que las venas de alguna ex. O sos el hippie copado vestido con ropa de primera  lleno de plata y te haces el loco, que se va de vacaciones por el mundo, haces malabares y nunca trabajaste en un circo. O te gusta asistir a esas fiestitas y eventos con performers del grupete cheto de escritores, fotógrafos (que ahora está lleno), perdón quise decir “artistas” más aburridas que chupar un clavo, pero aplaudís, comentas y seguís sacando fotos para tu face. O sos el suicida que todavía no se mato, porque te cagas en las patas y te pones a llorar. No sabes lo que es el under por que nunca estuviste en el fondo. No me rompas las pelotas. El indio puede hablar de lo que sea, el pone música de primera A en la noche cordobesa, con restos de cal en las manos, con su mano izquierda pintada de esmalte negro, el resiste los embates de los niños lindos, con el hígado, con el corazón. Como los comunes, los que aprendieron que los sueños no están en las revistas sino en el brillo de los ojos de las que prometen hijos. El Indio abraza la ciudad y los bondis se van a dormir temprano. La gente común marca el ritmo de la felicidad que se viene y la música la pone el indio. 
 Todo tiene una rajadura por donde entra el sol. Eso dice Leonard Cohen. Tranquilamente lo podría pensar cualquier ciego. ¿Porque los viejos se empeñan en usar jeans? Igual que los chinos. Por que no elegimos el camino de la belleza. Hace falta culo para eso. Siempre nos cruzamos con mujeres que nos pisan con el taco para que no agarremos el revolver. Queremos algo. Esto es una farsa. En la peatonal un Batman gordo promete ser gobernador. Con lo lindo que es elegir basta de elecciones. El Gey es de esos tipos que se criaron con un bocadillo en la punta de la lengua. Algunos dudan donde se encuentra la belleza. El sabe que es Björk. Un invierno de caras duras partidas por el abandono de la dignidad. Conmovidos por los chaqueños desnutridos ante la paradoja de Cuestión de Peso. El construyo un vitae que sus prójimos se enorgullecen de ser sus amigos. La celebridad no sólo se sostiene con talento. Por peruanos con su tierra partida. El Gay dice que para enfrentar este sistema lo haremos con música. El sabe de eso. El disfruta cuando su madre escucha Joy Division. El habla con las palabras de Ian Curtis. Esta Londres sin lluvia. Con su banda Videotek que algún día verá las luces del arco iris comercial. Utopías llenas de infancia. Una banda concebida en las entrañas de un videoclub rodeado de películas clase b. como su vida. Ahora pinta paredes con Blur cayendo de sus tímpanos. ¿Quién se hace el loco en esta ciudad? ¿Quienes juegan a ser posmos? Salís a la calle y te enfrentas a los viejos que siempre tienen un manojo de tos para ofrecer. Al Gey lo atropello un convoy de mosquitos asqueados de sangre. El sueña con la fiesta perfecta. Sus amigos bailando su música. Siempre la vida de los artistas es una parada de bondi. Siempre con opciones. Si llegas y sos el primero suena bien, pero el colectivo recién se fue.
El dice. Música nueva. Vida nueva. Y en eso resume su existencia. 
El sueña un paraíso con Peter Murphy y David Bowie.
Sergio Gabriel Barrionuevo. Como lo llaman en su casa. 



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