N2

N2
Llueve Raro.

domingo, 17 de marzo de 2013

Lola de Minessota.


Su mirada es el hielo,
es lo que esperanza,
es lo que separa.
Es una canción hermosa.
Es una película que te llena las venas
de entusiasmo.
Ella es la piedra en la mano del activista.
Es la máquina de inspirar.
Es el camino.
Oís el tráfico y sentís el mar.
No le tengo miedo como a las demás.
No le tengo miedo




Su barco se llama Pedazo de vida.
Un monstruo único.
Algunos fingen un poco,
Ella finge siempre.
Quisiera que ella no hiciera eso.
Es uno de esos rituales de apareamiento que no entiendo.
Tal como yo.
Vacío por dentro.
La gente normal es tan hostil.
Ella no.
Ruda, casi emocional.
Ella consume caramelo del diablo.
Algunas pandillas se ganan lágrimas de sangre al matar.
Lo entiendo.
Todos necesitamos algún recuerdo.
Los tatuajes de un hombre son las láminas de sangre de otro.
Todos los días recordamos la tragedia.
Con un minuto de silencio,
podría ser una hora o un día,
algunas tienen dimensiones
que demandan años de silencio.
El detalle radica en lo que
aprendemos de recordar.

Nunca habla mal de nadie.
 Sus voces han vuelto.
La verdad me habla desde un lugar tranquilo,
sólo debo armar la escena para escucharla.
Sí pudiera encontrar la música adecuada.
Ella se alimenta del caos.
Le gusta aparentar que no hay poesía en ella.
Siempre ví a los manuales de instrucciones muy útiles.
No hay que dignificar rumores. 
La mayoría de las personas odia hacer colas,
y lo sigue tolerando.
Nunca hagas de las cosas algo personal,
te nubla el juicio.
Esa broma que nunca pasa de moda. 

Nube rosa.
Quien huye de su familia
no será un hombre completo.
Nunca más le digas
a un extraño lo que piensas.
Lo hecho, hecho está.
Le haré una oferta que no podrá rehusar.
Inoportuna e inevitable.
No me interesa lo que no me concierne.
El habito de evitar.
La máscara ha sido pesada.
Las lagrimas de los niños.
Obligado a dividir lealtades.
Nadie aprecia invitados inesperados.
Puedo convertir el problema
en parte de la solución.
Dicen que dicen.
Antes de ella mi vida
era una pregunta sin responder.
En el cajón de herramientas sólo tiene una.
El martillo.
Hoy es mi momento.
Adiós ayer, ahora aquí.

Es preferible dormir seco y tranquilo.
Sino dormís con los ojos abiertos.
Los apellidos te sirven para la televisión,
no para jugar al fútbol.
Me la pase abriendo puertas
y la gente no necesita eso.
Le abrí la puerta a boludos
que entraban y miraban el lado
de afuera queriendo volver,
otros entraron y salieron corriendo,
creo en los que entraron y estiraron la mano,
para lo que sea,
hasta para pegarme.
Confiable como las remolachas.
Cuando la miro a los ojos,
miras tus propias emociones dirigidas a ti.
Los que no creen más que
en su propia verdad me llaman Iván.
Ella me recuerda la urgencia de actuar.
La conformidad es un estado de ánimo.

El hambre puede hacerte cambiar
acerca de todo lo que creías
que sabías de vos. 
Uno no puede decir toda la verdad.
Es imposible materialmente.
Los pueblos saben la verdad.
Cuidemos las palabras
que es lo único
que tenemos para comunicarnos.

En noviembre,
una mujer de algún lugar
entró en una disputa con la vecindad
tras decorar su casa en vísperas navideñas
disponiendo las luces en forma de un Fuck You.
“Es la única manera que tengo
de expresarme con estas personas”,
explicó la autora del profano mensaje.


¿Cuándo fue que llegué?
¿Cuándo decidí quedarme?
¿Cuándo empecé a caer?
¿Cuando empecé a oír?
¿Cuándo empecé a llegar?
¿Cuándo deje de escuchar?
¿Cuándo hay que callar?

Lo que te hace desear volar hasta morir.
Mozart no te mueras.
Los que mueren jóvenes siempre están de moda.
Lo peor de ser viejo es recordar
cuando eras joven.
Morirme de un ataque al corazón
con las arterias llenas de historias.
Es increíble todo lo que se puede ver 
mientras la espero.
La libertad radica en estar siempre
listo para lo que sea.
Eso lo tengo.
No debo volverme pretencioso.
Alguien que facilita las fatalidades.
El viento blanco.
Eres lo que haces.
No hay nada como el viento cruzado
para ejercitar los músculos.
El barrio en que pasan las cuatro por cuatro
girando como en un zoológico.
Todo el día.
Cadena perpetúa suena en la radio.
Las ventajas de ser invisible.
Bienvenida a la isla de los juguetes perdidos.
Será como dice la canción,
“el pasado no se puede cambiar,
siempre vuelve a su lugar”, 
El tráfico de la ciudad sin mar,
encantador e insoportable.
Las buenas historias,
merecen un buen final.

Falta la parte en que la pasamos bien.


Cuando creo que está dormida
veo bosques en mi cabeza.
Ojala nevase.


Su mirada es el hielo.
Es la máquina de inspirar.
No le tengo miedo como a las demás.
No le tengo miedo

Las mozas son hadas.


Lola de Minessota. 

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