N2

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Llueve Raro.

martes, 30 de septiembre de 2014

Prosa Azul



Chris de Burgh
Y un día nos levantamos y nos acostumbramos a que te echen de tu trabajo por mensaje de texto, que las relaciones humanas se terminen en una red social, legitimamos estas formas de separación que fueron alimentando la maldad que se esconde detrás de los versos ningunear, saquear, desaparecer, envidiar, copiar y pisotear. Es como ver un mono con una granada en las manos, todo el tiempo esperando a ver como se le explota en las manos, y cuando termina la performance ves que la granada era de plástico, y el mono es la novia de algún gestor cultural. El arte de este tiempo. Provocar asco posmoderno, ya nos sale por todos lados, demolieron todo lo que pudieron, ahora hay que armar los restos, o mejorarlo, aunque sea demasiado tarde. Ellos necesitan ser muchos para existir y nosotros buscamos una visa para un sueño. De eso se trata, de soñar. Esa palabra que parece ser el mejor nombre para abrir negocios donde se venden colchones y almohadas, nunca dejan de vaciar la palabra sueño. Y ni hablar de los reidores profesionales, unos que te rompían el auto y te arruinaban el día o el viaje, los que usan orcas o lobos marinos de Acuarios que son multinacionales de destrucción natural en nombre del entretenimiento, todo legitimado en nombre de la diversión. Todos son estúpidos menos yo dice Homero Simpsons. Ahora Coca Cola cambia su imagen al verde y su slogan dice Destapa tu naturaleza, van por todo, ahora les importa lo que destruyeron. Todo es una gran farsa sostenida por la publicidad. En este país Maradona todos los días tiene que hacerle el gol a los ingleses, todos los días, acá siempre tenés uno que te señala con el dedo, uno que se cree mejor que vos, uno que quiere tus sobras sabiendo que no hay. Me gustan los provocadores como el Indio Solari, Larralde, Arlt, esos saben a donde van, construir desde donde no hay, los posmodernos quisieron hacerte creer que todos los días hay que ser originales, ellos solo quieren llenar sus días para cobrar a fin de mes y a fin de año irse de vacaciones y volver y seguir jugando al artista que sale en los diarios que compra y miente. El azar es una palabra de cuatro letras como odio, amor, agua, nunca me importó demasiado. Es como ser un adicto al juego. Creo en el Tetris, ahí las piezas bajan y uno las va acomodando a su criterio, de manera que todos entren, que todo sea simétrico, si así es vivir, es como caer de un edificio donde piso a piso vas diciendo hasta acá todo va bien. Prepárense que vuelven los noventa. Vuelven por esa nada que nadie pudo erradicar, precisamente porque es nada y no azar.
Publicado en Macedonio revista cultural de Venado Tuerto.




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